| Sí! Estás ante
una página dedicada a los Clipper Regulables! Nada de barcos,
ni programas de ordenador! Si tienes más de venticinco años,
los recordarás. Si no, a continuación he hecho un
pequeño resumen para que conozcas la leyenda:
Hasta principio de los ochenta, los mecheros clippers con
regulador circulaban normalmente entre la gente, que los utilizaba
alegremente sin ser consciente del poder que tenían entre
manos. Los dejaban, los perdían, los tiraban cuando se les
acababa el gas...
Pero llegó un día en el que la empresa Clipper
se dio cuenta de que ese modelo era demasiado bueno y duradero,
y decidieron retirarlo del mercado para evitar entrar en crisis.
El sustituto fue su hermano pequeño, el clipper a secas.
En ese momento, muere el mito y nace la leyenda. El Clipper Regulable
dejó de ser un mechero convencional para llegar a convertirse,
con el paso de los años, en la leyenda que es en nuestros
días: el mechero regulable más duradero y con mayor
sensibilidad del mercado. El único regulable, recargable
y que se le puede cambiar la piedra fácilmente, que dura
más que ningún otro! Es un socio para toda la vida.
La primera vez que tienes un clipper regulable en condicones
en tus manos, sencillamente, flipas. Recuerdo la primera vez que
tuve esa sensación. Fue en el Caribe, un bar donde nos reuníamos
los colegas. Estaba con mis amigos, cuando llegó uno muy
emocionado y dijo: "Ei, mirad lo que me ha regalado mi viejo!"
Abrió la mano. Todos nos quedamos: "Ooooooh!".
Era un Clipper Regulable! No veía uno desde que era pequeño.
Era muy bonito y elegante, y estaba adornado con una propaganda
plateada. Teníamos ante nosotros a un digno representante
de La Leyenda. Pero lo mejor estaba por llegar. Nos hizo poner a
todos a un lado de la mesa. “Corréis peligro”,
dijo. Tomó el mechero entre sus toscos dedos y lo miró
con respeto. Lentamente, apuntó al vacío que habíamos
dejado.
Y entonces, lo encendió.
Un calor abrasador recorrió nuestros rostros, y
una enorme llamarada pasó a ocupar el vacío que acabábamos
de dejar. El bar enmudeció. Nosotros nos cubrimos como pudimos.
Mis ojos apenas podían aguantar tanta luz! Mis brazos estaban
ardiendo! Dios mío, aquello era un lanzallamas! Nunca había
visto nada igual.
Después de aquella visión, no logré
conciliar el sueño hasta que conseguí tener en mis
manos mi primer Clipper Regulable, el Legendario Caballo de Batalla,
el 15 de febrero de 1997. Con aquel ejemplar entre mis palmas temblorosas,
supe cual era mi misión en la vida: debía ir por el
mundo rescatando del olvido aquellas joyas perdidas para ponerlas
a salvo y preservarlas de la destrucción.
Si eres el afortunado poseedor de un Clipper Regulable,
o tienes la suerte de conocer el valor de estos míticos mecheros,
prepárate, porque vas a temblar de piernas como nunca antes
lo has hecho en tu vida!
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